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LA
CRUZ DE
LA LEONARDA
Por
José Ángel Rodríguez Sánchez. Diciembre-2004

©
Proyecto Sierra de Baza
Detalle
de la piedra de la Cruz de la Leonarda, con las numerosas cruces grabadas que
contiene.
En
nuestra publicación "Guía
para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza,
al comentar y describir
la Ruta
nº 4
se da a conocer un curioso relato, que es reconstruido gracias al
testimonio oral de Francisco Sánchez Olivares (“El Guardilla”) en el que
nos cuenta la existencia de una roca en las inmediaciones de la aldea de Benacebada
con numerosas y antiguas cruces esculpidas sobre la misma piedra, que
han despertado la curiosidad e interés del viajero. El origen de estas
inscripciones es explicado en este relato.
En
las inmediaciones de Benacebada, en el lugar donde arranca el Barranco de
la Tía
, a unos
1.800 metros
de altitud, se localiza un curioso paraje conocido como Peñón del Cuervo, en
el que entre los piornos de la vegetación destacan unas aisladas formaciones
rocosas de piedra de color prácticamente negro y con estructura hojosa que
los geólogos llaman micasquistos, propias de la unidad superior del complejo
nevado-filábrico. Estas rocas, muy duras, se encuentran compuestas
esencialmente de sílice (del 40 al 80 %) lo que motiva que al encontrarse
rodeadas de sedimentos fácilmente erosionables, en contraposición a la
composición geológica más dura y resistente de estas rocas, ha dado lugar,
por esta erosión diferencial, a la formación de curiosos relieves que
destacan sobre la superficie del terreno y que nos hacen dar rienda suelta a
nuestra imaginación, pudiendo encontrar en estos grandes bloques de
micasquistos las más diferentes formas zoomórficas y antropomórficas. Este
lugar, es conocido con el nombre de "Las Asomadillas" y en verdad
que da honor a su denominación, en cuanto que desde aquí nos asomamos tanto
a la vertiente de Sierra Nevada, que es perfectamente divisable al sur; como a
las cumbres divisorias de las provincias de Granada y Almería, que quedan al
este; o al Calar de Santa Bárbara, Calar de Casa Heredía y de Rapa, que
quedan al oeste; o, al inmenso altiplano de
la Hoya
de Baza, que queda rodeada por importantes montañas (Sierra de Castril,
La Sagra
, María y las Estancias), de entre las que destaca el cono nevado de
la Sagra
, que divisamos al norte. La vista que contemplamos, desde la altura de este
magno espacio físico, es impresionante, y parece trasladarnos, por momentos,
a otra dimensión. Bien merece la pena detenernos en la contemplación de tan
grandioso espacio natural, que también guarda sus relatos y leyendas.
La
historia que vamos a contarles nos aseguran que es real, que aconteció
a principios del S. XX y tiene como protagonista a una mujer cuyo
nombre patronímico era el de Leonarda, de cuyo recuerdo quedó inmortalizada
una roca de esquisto como la que hemos descrito, pero completamente llena de
cruces esculpidas en la misma. El origen de estas cruces, es el siguiente:
En
las inmediaciones del lugar conocido como Peñón del Cuervo, en la margen
izquierda de la antigua senda que, sentido descendente, comunica la zona de
las Asomadillas y el Barranco de
la Tía
con la aldea de Benacebada, se localiza una gran piedra rectangular, aislada,
que los serranos conocen con el nombre de peñón de la "Cruz de
la Leonarda
". En este lugar por el que discurría una antigua senda que unía
Benacebada con la zona de cortijos de la cubre y la provincia de Almería,
cuentan que a principios de pasado siglo, aunque los hechos podrían ser muy
anteriores, dada la facilidad de los serranos en mantener presentes los
sucesos trágicos, en un día de espesísima niebla se perdió en este lugar
una señora, de la que solo sabemos que se llamaba Leonarda, que al no
localizar el camino de regreso terminó muriendo helada, por las bajas
temperaturas. Relatan que su familia, en recuerdo de la difunta, colocó sobre
la piedra una cruz, que pasó a integrarse en aquél solitario paisaje y desde
entonces la piedra pasó a ser conocida como "la de
la Cruz
de
la Leonarda
".
Cuando
con el paso del tiempo la cruz desapareció, el nombre de la fallecida quedó
presente y su nombre se conserva monolíticamente inmortalizado en una modesta
piedra de esta sierra, que ahora encontramos llena de antiquísimas cruces
esculpidas sobre la roca, en recuerdo de la difunta y como muestra actual de
la realidad del suceso que ahora relatamos.
Nosotros
hemos estado en este paraje y hemos visitado
la Cruz
de
la Leonarda
, comprobando la efectiva realidad de las cruces grabadas en la misma, que aquí
reproducimos gracias al testimonio oral de Francisco Sánchez Olivares, que
nos contaba que a su vez lo había oído de su suegro, Ángel González Gómez,
también heredado de una tradición oral que se pierde en el tiempo.
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