Ya hemos dicho en muchas ocasiones como en la Sierra de
Baza, habitada desde hace al menos 7.000 años, vivieron hasta hace unos años
más de 5.000 personas que tenían en este medio físico su medio de vida, su
sustento, donde desarrollaron una peculiar cultura serrana en la que el uso
y el aprovechamiento de los recursos naturales coexistían con el riguroso
respeto a este medio natural, dando lugar a una convivencia armónica del
hombre con la naturaleza, que pasó
a formar parte del paisaje serrano, el que no sería entendible sin esta
secular presencia humana.
En el siglo XIX supuso un profundo cambio en la Sierra de
Baza en cuanto se refiere a la propiedad, a la población, a la vegetación y
al paisaje. Los tres aspectos interrelacionados entre sí
y que se deben a muy diferentes razones: por un lado, y con motivo de la
fiebre minera que se despierta en todo el Sureste Español a partir de las
leyes liberalizadoras de la explotación del subsuelo, que hasta 1825 era un
monopolio real; y por otros factores como la explotación del suelo y las
maderas y leñas. De forma que si en el Catastro de Ensenada (1753) se
contaban no más de 140 cortijos en la zona bastetana de la Sierra de Baza,
la principal tanto en extensión como en población, con el paso de los
tiempos veremos como esta cifra se acercó
casi al millar de viviendas, la mayoría agrupadas en torno a una treintena
de aldeas, que alojaban a más de cinco mil personas, que vivieron en este
medio natural. Pero estas personas, como un ciclo más de la vida, también
encontraron en esta Sierra la muerte y en torno a este acto natural pasaron
a ir engrosando el número de los enterrados en los cementerios de la Sierra
de Baza, con cifras de enterramientos considerables de las que ilustra el
historiador local José
Sánchez García en nuestra publicación Guía para conocer y visitar el Parque
Natural Sierra de Baza, el que destaca, tras un recuento durante años en los
archivos parroquiales, como aquí
hay enterradas más de 6.000 personas: 3.992 personas en el Cementerio de San
Nicolás de El Moro, 1.326 en el Cementerio de los Frailes y unos centenares
más en
el Cementerio de Los Mellizos, del que precisamente en estos
días se ha presentado una pregunta por el Parlamentario de IU en el
Parlamento Andaluz Pedro Baquero, y es que ya destacábamos en nuestra
publicación Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza
(1988) que se había caído la puerta de entrada y los animales campeaban
dentro de su recinto a sus anchas. Han pasado más de cinco años y nada se ha
hecho.
Y es que venimos comprobando como estos cementerios se
encuentran ignorados, abandonados y lo que es peor se están destruyendo
irreversiblemente, en cuanto que las instituciones y administraciones con
responsabilidades en la materia se desentienden: Iglesia Católica,
Consejería de Medio Ambiente y Ayuntamiento de Baza, lo que está
motivando las protestas de los serranos que tienen aquí
enterrados a sus muertos, de lo que nos ocupamos de forma destacada en las
noticias de este mes. Significando como la conservación de este patrimonio
cultural y espiritual forma parte de nuestra historia, del legado de la
Sierra de Baza, y por tanto debe de merecer tanta protección como nuestra
flora o nuestra fauna, aunque a nuestros representantes públicos e
instituciones parece que les cueste trabajo entenderlo, y a los hechos nos
remitimos.
La Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA
Artículo publicado en la Revista
Digital SIERRA DE BAZA
Número 62 .
Año VI. Agosto-2004