REPORTAJE

 

 

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LA ARQUITECTURRA POPULAR DE LA SIERRA DE BAZA 

 

Texto e imágenes: © Proyecto Sierra de Baza

 Autorizada la cita de  este reportaje con referencia a su fuente

© Proyecto Sierra de Baza

      Construcción de la Cañada del Gitano. 

 

 

La arquitectura popular, como fenómeno humano, es el resultado de la interacción e influencia de numerosas variables, y de la acción de varias generaciones que han aportado sus conocimientos y experiencias para responder a cada una de las necesidades que los edificios plantean con las posibilidades que se encuentran al alcance de los usuarios de los mismos. Se cae en el error de reducir el concepto de arquitectura popular a los edificios o casas, cuando el sentido técnico de este término no solo incluye las viviendas o construcciones habitadas, sino también las instalaciones agrícola anexas, imprescindibles para la existencia de la propia población, como ocurre con el caso de los aljibes, fuentes, molinos, pajares, edificios religiosos o cementerios y ello en cuanto que la arquitectura popular es un elemento infraestructural directamente derivado de la tradición que cualquier comunidad respeta por suponer en conjunto una concepción común de vida y una jerarquía de valores aceptada, lo cual da lugar a un modelo arquitectónico, en el que las construcciones auxiliares o secundarias son resueltas, por lo general, con la misma atención, cuidado y entrega que la propias viviendas principales. En el reportaje se analiza las singularidades de estos elementos humanos, que integran y conforman la arquitectura popular de la Sierra de Baza y el grave riesgo que corren de desaparecer en los próximos años por la situación de abandono en que se encuentran.

 

 

 

UNA SIERRA HABITADA DESDE HACE 7.000 AÑOS

 

 

 

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Cueva de la Golfa, un prehistórico asentamiento humano, que se ha mantenido hasta el pasado siglo

 

En la Sierra de Baza hay constatada una presencia humana desde al menos 7.000 años, existiendo testimonios arqueológicos de poblamientos del Calcolítico y la Edad del Bronce, donde llegaron en busca o en aprovechamiento de los ricos y abundantes minerales que aquí se localizaban, o con fines estrictamente agrarios y ganaderos, para aprovechar las aguas y manantiales que aquí podían localizarse, de modo que es ahora el Parque Natural Sierra de Baza hay localizados e inventariados nada más y nada menos que 347 yacimientos arqueológicos, dentro del Sistema de Información del Patrimonio Histórico de Andalucía de la citada Consejería. Destacando dentro del Parque Natural Sierra de Baza y sus proximidades algunos como son el asentamiento del Cerro de la Pastora, en el término municipal de Caniles, el que destaca por su continuidad temporal, de modo que se considera que ha estado ocupado durante más de cuatro mil años (desde el Neolítico hasta la Edad Media); el Yacimiento Arqueológico de Las Angosturas, situado en la periferia inmediata del Parque Natural en el municipio de Gor (declarado Bien de Interés Cultural en 1996), entre otros muchos.

 

Según se destaca en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural Sierra de Baza (PORN) de los yacimientos en el Parque Natural, apenas el 4 % cuenta con un grado de conservación medio, pues la acción de agentes naturales como desprendimientos de tierra, o la intervención humana, particularmente por aterrazamientos para repoblaciones forestales, ha llevado a la casi desaparición de numerosos enclaves, mientras que el resto de los elementos patrimoniales no declarados Bien de Interés Cultural, carecen de adecuadas medidas protectoras, salvo aquellas que, de forma general, marcan la legislación específica de Patrimonio Histórico Español y Andaluz.

 

Los árabes también ocuparon este territorio y no solo dejaron una gran cantidad de nombres propios de esta cultura (Benacebada, El Moro, La Alfaguara, etc.), sino que también enriquecieron el territorio con los regadíos, construyendo una importante y compleja red de acequias en los ríos y arroyos de la sierra, que permitía optimizar las escorrentías superficiales del sector metamórfico, llevando el agua hasta las terrazas de cultivo escalonadas en las laderas y sujetas por  muros de piedra sin trabar como las de La Alpujarra y Filabres. El agua se obtenía por presas de derivación aguas arriba de los arroyos y barranco, la que se hacía descender por gravedad por las sucesivas paratas de cultivo.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Aljibe del cortijo Jurado

 

 

 

EL REPARTO CRISTIANO DE LA SIERRA DE 1523

 

 

 

No obstante esta secular presencia human a desde los albores del tiempo, podemos decir que es a partir del S XVI, tras la Conquista Cristiana y el posterior reparto de la Sierra de Baza (1523) cuando  el hombre comienza a modelar su paisaje de forma importante. Desde entonces, aunque de modo fundamental a partir del S. XVIII, en que se comienza a registrar una notable presencia del hombre en este espacio físico para explotar sus minerales o roturar terrenos que se ponían en cultivos aprovechando las disponibilidades hídricas del lugar, frente a la mayor xericidad del entorno, y hasta mediados del S. XX en el que se produce el éxodo de la población serrana a otras regiones geográficas en busca de mejores condiciones de vida, favorecidos por el programa de Reforestación Obligatoria que se inició en los años 50 del pasado siglo, se produce una verdadera transformación en el paisaje de la Sierra de Baza.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Detalle del acueducto del Molino de Tablas.

 

 

 

PAISAJE CULTURAL DE LA SIERRA DE BAZA

 

 

 

El serrano, sin proponérselo, ni en muchos casos tener conciencia de ello, fue un paisajista: modelo el paisaje de la Sierra de Baza. Se creo un paisaje cultural, como fruto o manifestación de una cultura, que aparece integrado por múltiples elementos, en la que el uso y el aprovechamiento de los recursos naturales coexistían con el riguroso respeto a este medio natural, dando lugar a una convivencia armónica del hombre con la naturaleza, que pasó a formar parte del paisaje serrano de la Sierra de Baza, el que no sería entendible sin esta secular presencia humana.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Molino Hilario o de Los Moralicos.

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Construcciones mimetizadas en el paisaje.

Dentro de la cultura serrana adquiere una especial relevancia la arquitectura popular, la que ha sido definida como una de las joyas del Parque Natural,  destacando por la utilización de materiales del lugar como la piedra para sus muros, la madera y la launa (filitas) o lajas de esquisto ("pizarras") para sus cubiertas, con un claro determinismo o condicionamiento geológico, de modo que en función de la zona geológica del Parque Natural Sierra de Baza en que nos encontremos va a ser distinto el tipo de construcción que localicemos. Es por ello por lo que estas construcciones se integran de forma perfecta en el paisaje, hasta el punto de que se mimetizan con él, pasando en muchas ocasiones desapercibidas.

 

La arquitectura popular serrana, ha creado numerosas aldeas y caseríos abigarrados, de callejuelas estrechas y sinuosas, de distribución anárquica, al menos en apariencia, que se desparraman escalonadamente por las laderas mas soleadas de los montes, con fachadas encaladas en unos casos, revocadas con barro o piedra vista en otros, pero siempre constituyendo conjunto estéticamente muy bellos. El patrón de los asentamientos humanos venía marcado por las posibilidades agrícolas, ganaderas y mineras del territorio. Dando lugar a lo que ha sido denominado como un sistema de asentamiento mixto, resultado de una combinación de concentraciones en núcleos de diverso tamaño junto a los recursos principales y rodeados de una serie de pequeños núcleos en áreas secundarias de recursos, sobre todo cerca de las márgenes de inundación de los ríos, convertidos en vegas que, a su vez, eran lugares sobre los que se ubicaban cortijos. La mayor parte del territorio fue objeto de una agricultura de secano, que en el sureste español se asocia a pequeños núcleos relativamente distantes entre sí y a una baja densidad de cortijos aislados de ciertas dimensiones.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Detalle de una típica construcción en El Tesorero.

 

Un elemento muy significativo dentro de la arquitectura popular de la Sierra de Baza lo constituyen las eras de trilla, un magnífico ejemplo de bienes inmuebles integrantes del patrimonio etnográfico, en cuanto elemento cultural y económico que se ha venido utilizando y sirviendo para llevar a cabo labores agrícolas asociadas a las construcciones y poblados, elementos como tales integrantes del patrimonio etnográfico y protegidos en el artículo 47.1 de la Ley 13/85 de Patrimonio Histórico y en el artículo 61 de la ley de Patrimonio Histórico Andaluz 1/1991 de 3 de julio

Dentro del apartado relativo al PATRIMONIO HISTÓRICO-CULTURAL (2.1.11.) del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural Sierra de Baza  se destaca como “existen testimonios de eras a lo largo de toda la sierra, formando paisajes escalonados cuando se agrupan en las cercanías de los núcleos de población”. Este patrimonio etnográfico de las eras de trilla, que adquiere especial relevancia en lugares como Charches, la Rambla del Agua, la zona de Beneroso o la Cañada del Gitano, es uno de los elementos etnográficos del Parque que se encuentra sumido en la mayor ignorancia e indiferencia, comprobando como no solo estos lugares artísticos se ven invadidos por la vegetación natural, que irreversiblemente destruyen las armoniosas piezas que componen sus artísticas figuras, cuando no son atravesados estas eras por pistas forestales o se permite que se levanten edificaciones sobre las mismas, que evidentemente las destruyen. Todo lo que hace necesario tomar conciencia de las peculiaridades de estos elementos singulares de nuestra etnografía, preservarlos y ponerlos en valor, antes de que pueda ser demasiado tarde.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Detalle de una era de la Sierra de Baza, en situación de abandono.

 

 

 

Conservar, valorar y transmitir nuestro patrimonio cultural a futuras generaciones

 

 

 

Nuestro reto -nuestra obligación- no solo debe de ser conservar estos elementos del patrimonio cultural, sino particularmente ponerse en valor y ello en consonancia con los criterios que ya en 1972 marcó la UNESCO, en el documento que puede considerarse como pionero en esta materia: “El hombre y la biosfera”, en el que se considera obligación ineludible de la humanidad la de preservar el patrimonio natural y cultural, con un triple fin: conservarlo, valorarlo y transmitirlo a futuras generaciones.

 

Con posterioridad a esta declaración de principios aun cuando ha habido otros muchos instrumentos y recomendaciones que han destacado la importancia del paisaje cultural y la necesidad de su protección, ésta ha sido más teórica que efectiva y en el concreto caso de la Sierra de Baza hemos asistido a la destrucción de aldeas y a la pérdida de muchos elementos singulares de esta cultura, en muchos aspectos irrecuperables.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Muchas construcciones en su día singulares se están convirtiendo en un montón de ruinas.

 

 

 

La arquitectura popular de la Sierra de Baza en la IX edición del Safari Fotográfico

 

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Un participante en el IX Safari Fotográfico fotografiando la aldea de El Tesorero.

 

El tema central de la presente edición del año 2005 del Safari Fotográfico Parque Natural Sierra de baza  ha sido la arquitectura popular del Parque Natural Sierra de Baza, centrándose la actividad cultural-deportiva en la zona más oriental del Parque, en concreto en las cuencas de los arroyos Balax y Uclías, donde se incluyeron como objetivos de caza construcciones de la zona de la Cañada del Gitano, la aldea de Benacebada o El Tesorero. El objetivo que se perseguía era el de dar a conocer esta zona, pero al mismo tiempo destacar el valor y singularidades de la arquitectura popular que aquí se localiza y que tiene grave riesgo de desaparecer en las próximas décadas de no afrontarse una urgente actuación para su efectiva puesta en valor. Y es que pese a las buenas intenciones -que nos constan- de los gestores de este espacio protegido de los últimos años (olvidamos a los anteriores, como ellos olvidaron con su gestión a la Sierra de Baza), por destacar las peculiaridades de esta arquitectura popular, la necesidad de su conservación y al mismo tiempo su posibilidades de promoción con su puesta en uso y valor, lo cierto es que NO SE HA HECHO NADA efectivo para intentar parar la irreversible ruina a la que marchan todos estos lugares singulares de la Sierra de Baza.

 

Jaime Jiménez Gómez, un participante del Safari Fotográfico que venía de Alicante, nos hacía una llamada en el acto público de clausura: “la chimenea se os cae”, en clara alusión a nuestro anagrama inspirado en una chimenea real que existe en la Cañada del Gitano, en el Cortijo Ignacio o de Tres Orejas, y que está en riesgo de quedar convertida en un montón de escombros, por el desplome y hundimiento de la cubierta en que se apoya y que no ha podido soportar las nieves del último invierno, presentando la situación que refleja la imagen que ilustra este artículo. Se nos cae -a todos y no solo a Proyecto Sierra de Baza- la chimenea del Cortijo Ignacio en la Cañada del Gitano, pero no es solo esta artística y simbólica chimenea, sino prácticamente toda la arquitectura popular y vernácula de la Sierra de Baza y ello ante la práctica general impasividad.

 

Nuestra desesperada llamada de socorro a cuantas personas, instituciones y organismos pueden hacer algo para salvar aún la arquitectura popular de la Sierra de Baza, nuestro grito de desesperación, lo lanzamos a internet con el deseo de que recorra el plantea con este mágico y poderoso invento que fue la W.W.W. y en algún rincón del mundo se haga eco de nuestra llamada y nos ayuden a salvar la arquitectura popular de la Sierra de Baza. Un legado que no podemos dejar que se destruya y pierda para próximas generaciones.

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Chimenea del Cortijo Ignacio o Tres Orejas, en la que se inspira el anagrama de nuestra asociación.

 

 

 

CONCRETAS PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

 

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

      Típica construción. Piedras de Vergara.

 

Para que nuestro grito no quede en el lamento, recogemos a continuación una serie de concretas recomendaciones o pautas a seguir con urgencia para salvar la arquitectura popular de la Sierra de Baza:

 

  • Catalogación e inventario de la aldeas, molinos, ermitas, cementerios y demás elementos arquitectónicos singulares.

  • Propuestas de medidas urgentes de actuación, sentando los criterios técnicos y legales que la defiendan y protejan.

  • Frenar y controlar las construcciones ilegales.

  • Implicación de todas las administraciones públicas, colectivos y asociaciones, para poner en valor la arquitectura popular de la Sierra de Baza. 

  • Incentivar, promocionar y alentar la recuperación y rehabilitación (pública y privada) de estas aldeas y de los elementos asociados a los usos agrícolas y ganaderos y a la cultura del agua.   

 

  © 2005  Proyecto Sierra de Baza. Todos los derechos reservados

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