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Con motivo de la ejecución de un proyecto forestal en el
Parque Natural Sierra de Baza denominado “Restauración de
Riberas”, cuyas labores se iniciaron en el arroyo de Moras, zona
de Tablas, en la primavera de 2003, han sido talados más de 3.000
árboles de ribera, que lejos de ser aprovechados madereramente
han sido reducidos a astillas, las que se han vertido en la zona
de ribera, so pretexto de enriquecer el suelo, cuando las
características edafológicas de estos terrenos aluviales, muy
ricos en nutrientes naturales, hacían totalmente innecesaria este
tipo de actuación, que por el contrario implicaba un altísimo
riesgo de eutrofización de sus aguas
por el masivo aporte adicional de nutrientes. El hecho de que
este proyecto quiera continuarse en otros lugares de esta Sierra,
unido a la negativa experiencia vivida en actuaciones similares
en los arroyos Uclías y Bodurria de la misma Sierra de Baza, por
lo que hay abierto un proceso judicial contra los responsables de
la anterior actuación, ha motivado las movilizaciones y protestas
de PROYECTO SIERRA DE BAZA que exige un uso racional y
socialmente correcto de nuestros recursos forestales, que además
no generen impactos ambientales desfavorables.
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Paraje de Tablas (Arroyo de Moras). Julio-2003
En la reunión de la
Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Baza celebrada el
pasado 19 de marzo de 2003, aparecía bajo el número 3 el punto
relativo a “Informe de la Directora-Conservadora. Programa de
actuaciones (2003)”, en el desarrollo de este punto se
informaba de los proyectos y actuaciones en ejecución, dentro
de los que se facilitaba información escrita sobre la
denominada “Restauración de Riberas en el Parque Natural
Sierra de Baza” de la que escuetamente se decía que “La
finalidad de este proyecto es la restauración de la vegetación
natural de ribera para lo que se llevará a cabo la eliminación
de pies muertos y enfermos y la plantación de diversas plantas
autóctonas pertenecientes a la serie de vegetación serial o
climácica”. Se informó que el proyecto estaba adjudicado a la
empresa pública EGMASA y su ejecución estaba prevista en cuatro
anualidades (2002-2005) aun cuando los trabajos se iban a
iniciar en el año 2003.
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“La
participación social en la política ambiental está ampliamente
reconocida como irrenunciable y ha venido siendo defendida por
diferentes iniciativas. Sólo desde ésta se podrá abordar el
necesario Pacto Social por los Montes”
Martí
Boada. III CONGRESO FORESTAL ESPAÑOL. Granada, septiembre 2001
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Tan escueta información no requirió ninguna otra pregunta o
aclaración. Es manifiesto que si el proyecto –como se indicaba-
se limitaba a eliminar pies muertos y enfermos y sustituirlos
éstos por otras especies autóctonas, era de tan meridiana
claridad, de tal inocuidad y beneficio para el ecosistema
ribereño que no suscitó ningún debate, quedando enterada la Junta
Rectora. Aunque sí puede resultar necesario añadir que al final
de la reunión presentaba su dimisión irrevocable la hasta
entonces Directora Conservadora del Parque Natural Sierra de Baza
Lourdes Ropero García, no dando explicaciones de sus razones.
Pero si esto es lo
que se dijo se iba a hacer en las riberas de la Sierra de Baza,
la actuación que después efectivamente se acometió distaba mucho
de la información que hemos trascrito; y es cuando nos vienen a
la mente que si en el año 1998 el igualmente a la sazón Director
Conservador de este Parque Natural, José María Irurita Fernández,
dio una autorización a una empresa de muebles de Baza para que
retirara madera muerta y deteriorada (ahora se decía eliminación
de pies muertos y enfermos) que luego se convirtió en una tala
masiva de más de 14.000 árboles de ribera y que en estos lugares
tan solo quedaron abandonadas las efectivas maderas muertas y
deterioradas (a las que se limitaba la autorización) además de
que todos los residuos forestales generados fueron arrojados a
los cauces de los arroyos afectados, dando lugar al gravísimo
fenómeno contamínate de la eutrofización de sus aguas, es cuando
comenzamos a comprobar que hay claros y macabros paralelismos
entre una y otra actuación.

Situación
eutrófica del arroyo Uclías en la zona de Los Frailes, afectado
por las ilegales talas de 1998. Se aprecia como la madera
previamente astillada entró en proceso de putrefacción. Julio
2003
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Más de 3.000 árboles
reducidos a astillas
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Cuando a principios del pasado mes de junio, causalmente
pasábamos por las inmediaciones del arroyo de Moras, zona de la
aldea de Tablas, no salíamos de nuestro asombro cuando
comprobábamos que a lo largo de unos 4 Kms. de riberas habían
sido talados miles de árboles (se han contabilizado finalmente
3.090 árboles talados) que no eran precisamente “pies muertos y
enfermos”, que lejos de someterse a un normal y racional
aprovechamiento forestal habían sido reducidos a astillas, sin
aprovechar no siquiera sus fustes, esto es, la parte maderable de
los troncos, utilizando en estas labores maquinaria pesada
provista de cadenas (bulldozer) que dejaron las astillas formando
grandes montoneras a lo largo de las riberas del arroyo cuando no
ocupando su propio cauce, que en algunos tramos aparecía
completamente obstruido por la madera astillada y vertida en el
lugar. Si a esto unimos que la maquinaria pesada utilizada en la
actuación forestal había estado circulando a lo largo del cauce,
como se apreciaba por las huellas marcadas en el lecho del arroyo
por las cadenas, es fácil imaginar la desoladora e impactante
imagen que presentaba este lugar.

Una
visita del SEPRONA a la zona de vertidos el 13 de junio de 2003
permitió comprobar su especial magnitud
No hemos entendido
que una administración, como es la Consejería de Medio Ambiente
de la Junta de Andalucía, que no solo debe de ser un ejemplo, en
sus actuaciones forestales, del escrupuloso control de la calidad
ambiental, sino igualmente de la gestión ordenada y sostenible de
los montes, generando una rentabilidad social y económica que
repercuta en los habitantes de su entorno, obteniendo unos
beneficios que se reinviertan en la zona -tal y como prevé la
propia normativa forestal andaluza- por el contrario se destruyan
árboles para reducirlos a astillas, en una actuación que no solo
no es social y económicamente admisible (la destrucción de
riqueza, lo es el patrimonio forestal, no es entendible en una
economía racional y sostenible) sino que además ha generado un
altísimo e innecesario riesgo medioambiental.
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TRAS LAS PROTESTAS LA ADMINISTRACIÓN PUSO
EN MARCHA MECANISMOS CORRECTORES
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Tras las protestas de PROYECTO SIERRA DE BAZA sobre la
actuación que se estaba llevando a cabo en el arroyo de Moras, se
paralizó el astillado de madera, pasando a retirarse en los días
posteriores decenas de contenedores industriales de estos
parajes, intentando contrarrestar la altísima acumulación de
madera astillada generada, lo que se apartaba, incluso, de las
propias previsiones del proyecto técnico que define esta
actuación, que tan solo preveía el astillado para la eliminación
de residuos forestales procedentes de las labores de tratamiento
servícola, lo que evidentemente no incluiría a los fustes
maderables de los troncos que se generen en la actuación
forestal, que no solo no son residuos, sino madera
comercializable, con un alto precio en mercado.
Pero es más, la
actuación afrontada por EGMASA en el arroyo Moras ha obviado que
el propio proyecto técnico prevé que “se evitarán grandes
acumulaciones de astillas que originen procesos químicos no
deseados”, cuando en las riberas, zonas de influencia e incluso
en algunos tramos sobre el propio cauce, entendido este en la
forma en la que lo define la Ley de Aguas, esto es, el terreno capaz de cubrir las aguas en su
máxima crecida ordinaria, se acumuló tal cantidad de materia orgánica, que supone
un altísimo riesgo de eutrofización de las aguas de este arroyo.
Experiencia que ya hemos vivido en todas sus negativas
consecuencias en los arroyos Uclías y Bodurria.
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Maquinas
de astillado trabajando en el Arroyo Moras. Junio 2003
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Nos preocupa de modo especial,
que habiéndose seguido previamente un proceso penal, cuya
instrucción se ha prolongado durante más de 4 años, en el Juzgado
de Instrucción nº 1 de Baza y del que actualmente está señalado
el Juicio Oral para la segunda quincena de octubre de este año
2003, en la Sec. 2ª de la Audiencia Provincial de Granada (Rollo
de Sala nº 30/2003) en el que se solicitan por la propia Fiscalía
unas importantes penas, por hechos similares a los que ahora
nuevamente se denuncian,
como fue el también masivo vertido de residuos forestales
a los arroyo Uclías y Bodurria, igualmente en el Parque Natural
Sierra de Baza, lo que motivó la eutrofización de sus aguas, al
descomponerse la materia orgánica y entrar ésta en putrefacción,
teniendo como se tiene el antecedente documental y técnico de lo
dañino y perjudicial que es este tipo de ilícitas prácticas
forestales para el ecosistema acuático de modo general y para
unos arroyos de montaña con acusado estiaje como ocurre con los
de la Sierra de Baza en particular, nuevamente se reiteren estos masivos vertidos
de residuos forestales a los cauces y riberas de los arroyos
serranos.
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¿Por qué nos oponemos a
esta actuación?
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La población local no solo nos hemos opuesto a este tipo de
prácticas forestales, contrarias a unos principios de economía
racional y sostenible, y especialmente dañinas para nuestro medio
ambiente, sino que hemos expuesto alternativas de modo que actuaciones como ésta
no solo no creen un innecesario riesgo medioambiental, sino que
siendo socialmente admisibles pueden generar riqueza. Para ello
en la visita efectuada al arroyo de Moras y el Barranco de las
Casas de Don Diego el pasado 4 de julio por parte de una Comisión
de PROYECTO SIERRA DE BAZA, acompañados del nuevo Director
Conservador de este Parque Natural, Don Juan Romero Gómez, se
consensuó la necesidad de que en las nuevas actuaciones que se
quieren afrontar en otros parajes de la Sierra de Baza, dentro
del referido Proyecto de Restauración de Riberas, los árboles que
sean apeados en las entresacas selectivas que se efectúen en las
plantaciones monoespecíficas (choperas, rodales de cedro y pinos
emplazados en las propias riberas) con la finalidad de favorecer
su paulatina sustitución por especies de riberas de mayor
evolución, sean objeto de un racional y ordenado aprovechamiento
forestal en la forma que precisamente dispone el artículo 100 del
Reglamento Forestal de Andalucía. De este modo se evitará
destruir riqueza, creado un altísimo e innecesario riesgo
medioambiental, sino que se podrá obtener una significativa
rentabilidad social y económica con la actuación, evitando la
innecesaria destrucción de madera

Junto a sauces talados en la misma ribera, se acumulaba
la madera lista para ser astillada. Tablas julio 2003
Piénsese que si ahora tan solo se ha actuado en uno de los
enclaves inicialmente previstos (Tablas) y aquí han sido apeados
más de 3.000 árboles, cuando se termine de ejecutar el Proyecto
de Restauración de Riberas que incluye a lugares como La
Fraguara, Casas de Don Diego, El Cerrón, Los Olmos, Rambla del
Agua, Cortijo Vinagre, El Cascajal “y otros lugares”, según se
lee en el informe que presentó el Director Conservador a la Junta
Rectora con fecha 3 de julio de 2003, habrá sido muchos miles de
árboles los que se habrán talado de estos lugares, lo que puede
generar para nuestra zona unos altísimos beneficios y
rentabilidad económica y un nulo riesgo medioambiental, dentro de
un racional y ordenado aprovechamiento forestal.
Precisamente para controlar que esto se haga efectivamente
así, PROYECTO SIERRA DE BAZA ha nombrado una Comisión de
Seguimiento y Valoración de esta actuación que ya ha hecho
públicas sus primeras conclusiones en un documento dado a conocer
el pasado 9 de julio de 2003 (PARA ACCEDER PULSAR AQUÍ),
el que igualmente se exponía en el acto público celebrado en la
Casa de la Cultura de Baza el pasado 16 de julio, donde se
organizó una proyección de diapositivas sobre esta actuación, con
posterior debate entre los asistentes; actos que se van a
reproducir en otros municipios y aldeas del Parque para
sensibilizar a la población con la necesidad de la gestión
ordenada de nuestro patrimonio forestal; en cuanto que si bien
actuaciones como el citado Proyecto de Restauración de Riberas,
pueden y deben de ser bondadosos en su ejecución para nuestros
ríos y arroyos, la negativa experiencia acumulada por actuaciones
tan polémicas y dañinas como las masivas talas a matarrasa de
1998 nos obliga a permanecer expectantes y es que no deseamos
sufrir más tragedias ecológicas en este Parque Natural so
pretexto de actuaciones forestales. Por lo que una vez más
apelamos a la sensibilidad de os gestores de este Parque Natural,
para que sus actuaciones sean un modelo de gestión sostenible,
capaz de generar empleo y riqueza, sin poner en peligro nuestro
patrimonio natural.
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Detalle del paraje de Las casas de Don Diego
(Gor), donde se quiere continuar este otoño con el proyecto de
Restauración de Riberas iniciado en Tablas.
Julio-2003
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