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La diversidad ecológica de la Sierra de Baza, en
contraposición con las zonas llanas que la circundan, ha motivado que el
Hombre se estableciese en ella de forma continuada desde hace al menos 7.000 años.
Estas comunidades prehistóricas aprovecharon la variada oferta de recursos
que una montaña mediterránea, como es el caso de la Sierra de Baza, les
brindaba: agua abundante y segura todo el año, fértiles suelos en los
pequeños valles fluviales, densos bosques constituidos por muchas especies
diferentes de arbolado, caza, buenos pastos para el ganado, y, abundancia y
variedad de minerales.
Desde al menos el V milenio a/C. o lo que en
arqueología se conoce como Neolítico Medio, la Sierra de Baza comienza a
albergar de forma más o menos estable a pequeñas comunidades de campesinos
(agricultores y pastores) que refugiándose en algunas de sus cuevas y abrigos
naturales o en pequeños poblados al aire libre de muy frágiles y perecederas
construcciones, comienzan a extenderse por todo su territorio. Estas primeras
comunidades campesinas cultivaban, aún de forma rudimentaria, las mejores
tierras, mediante un sistema de rozas, que consistía en el aclarado de
pequeñas extensiones de bosque o zonas de inundación fluvial, que eran
abandonadas rápidamente, en cuanto perdían sus nutrientes los suelos,
trasladándose a otro lugar próximo, donde de nuevo se repetía el mismo
proceso, acompañados de sus rebaños de ovejas y cabras. A su vez, seguían
practicando, para completar su dieta, la recolección y la caza.
No cabe duda de que nuestra sierra había sido ya
explotada y conocida en tiempos anteriores a la conquista cristiana de 1.489
por los Reyes Católicos. Lo atestiguan más que nada los topónimos moriscos de
Beneroso, Benajara, Benacebada.... entre otros, que nos dan claros indicios
de la presencia árabe en la sierra.
Después de la Conquista Cristiana,
la sierra no entró en el reparto que se hizo de las huertas y cercados, junto
con las casas, entre los caballeros principales y tropa, lo que sí se hizo en
1523 por Real Cédula del Emperador Carlos V su reparto.
En el siglo XIX va a suponer un profundo cambio en la Sierra de Baza en cuanto
se refiere a la propiedad, a la población y a la vegetación y paisaje. Los
tres aspectos interrelacionados entre sí y que se deben a muy diferentes
razones: por un lado, y con motivo de la fiebre minera que se despierta en
todo el Sureste Español a partir de las leyes liberalizadoras de la
explotación del subsuelo, que hasta 1.825 era un monopolio real; y por otros
factores como la explotación del suelo y las maderas y leñas. De forma que si
en el Catastro de Ensenada se contaban no más de 140 cortijos, con el paso de
los tiempos veremos esta cifra acercarse casi al millar.
Actualmente la Sierra de Baza, declarada Parque Natural por
Ley Autonómica 2/1989, de 18 de julio, se encuentra prácticamente despoblada,
con muchas bellas aldeas como El Tesorero, Tablas, Casas de Santaolalla, Los
Mellizos... deshabitadas.
Más información puede encontrar en nuestra
publicación "Guía para conocer y visitar el Parque
Natural Sierra de Baza". Para información de esta publicación pinchar aquí.
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